viernes, 17 de julio de 2015

Daniel el curioso

La curiosidad de un niño...


A cada vuelta del tambor de la lavadora, un sonido sordo retumbaba en el interior.

Había visto muchas veces girar un revoltijo de ropa empapada. Había permanecido ahí, frente al cristal redondo, contemplando hipnotizado lo que sucedía en su interior, hasta que el indicador naranja se encendía y su madre iba a recoger la ropa para tenderla. Pero nunca había visto eso que observaba con fascinación ahora. ¿Qué sucedería? Se había preguntado. Tenía una curiosidad insoportable.

Tanto tiempo viendo a su madre poner la lavadora, había hecho que él aprendiera a hacerlo, así que había llegado el día de empezar su investigación, y ¡no veas cómo molaba! ¡Era súper divertido! La sonrisa no había quien se la quitara de los labios; ni siquiera su madre, cuando se enterara. A sus seis años de edad, Dani pensaba que no había nada mejor que ver ahí dentro a un…

—¡Daniel, hijo, ¿has visto a Bigotitos?!


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